La salud, el amor y tus amigos

Por Narciso Acevedo
La ironía de la salud el amor y la amistad, es una ironía amarga observar cómo la salud, el amor la estabilidad y la capacidad de resolver problemas actúan como un imán social.
Cuando estamos en nuestro mejor momento, rebosantes de vitalidad y con los recursos para asistir a otros, la gente se acerca.
Las agendas se llenan de invitaciones, los mensajes de «estoy aquí para lo que necesites» se multiplican y nuestra vida parece rodeada de una multitud de admiradores y amigos.
Es fácil confundir esta compañía con lealtad incondicional.
Sin embargo, la verdadera naturaleza de estos vínculos se revela en la adversidad.
La prueba de fuego no es estar al lado de alguien cuando puede ofrecer una solución, sino cuando no tiene nada más que su presencia.
Es en esos momentos de enfermedad, vulnerabilidad o fracaso, cuando nuestra capacidad de «ser útil» desaparece, que la multitud se dispersa.
Los aplausos se vuelven silencios, las llamadas se pierden en el olvido y, de repente, el círculo de «amigos» se reduce a unos pocos, a veces a nadie.
Es especialmente doloroso cuando esta realidad golpea a aquellos a quienes nos entregamos sin reservas. A esas personas por las que fuimos un faro en su propia tormenta, sin pedir nada a cambio, solo por la pura solidaridad y el deseo de ayudar.
Uno espera que esa reciprocidad, si no en la misma medida, al menos en la intención, se manifieste.
Pero a menudo, son los primeros en desaparecer, dejando un vacío que no solo duele por la ausencia, sino por la traición a un lazo que creíamos sagrado.
La solidaridad sin condiciones es, por desgracia, un tesoro raro. La mayoría de la gente se mueve por una lógica transaccional: «doy si recibo». Y aunque esta es una realidad incómoda, nos enseña una lección invaluable: la verdadera amistad y el.smor más sublime no se basa en lo que puedes hacer por alguien, sino en quiénes son ustedes el uno para el otro, sin importar las circunstancias.
Los lazos que perduran no son los que se forman en la bonanza, sino los que se fortalecen en la tormenta.
Y una realidad son las llamadas telefónicas y hasta los familiares que intervienen, y que son capas de destruir la más linda amistad y hasta el amor más puro.


