Una reunión de tres que estimula la distensión en el Sur de Asia

Por Osvaldo Santana
Ocurrió desde el domingo 26 hasta este lunes 27 de mayo, con poco ruido en el hemisferio occidental, como ha de esperarse, pero con mucha repercusión en una de las zonas del mundo donde Estados Unidos tiene abierto un tercer foco para mantener su hegemonía.
Se trata de la cumbre trilateral entre China, Japón y Corea del Sur, celebrada en Seúl, donde se encontraron los primeros ministros de esos países, que no se reunían desde 2019. Más allá de las divergencias históricas, el primer ministro chino, Li Qiang, y su homólogo japonés, Fumio Kishida, se reunieron entre sí y posteriormente se juntaron por separado con el presidente surcoreano, Yoon Suk Yeol, para luego encontrarse en la trilateral y abordar materias de interés común.
Esas naciones lograron ponerse de acuerdo en una zona donde Estados Unidos resiente la influencia china, y promueve una de contención.
A un lado, Corea del Norte, ausente en la cita, que comparte la península con Corea del Sur, formalmente en estado de guerra desde 1950-1954, y que no esconde una manifiesta actitud defensiva frente a Japón.
China, que es el principal socio de Corea del Norte, sin embargo, luce como la nación más interesada en impulsar unas relaciones normales con dos vecinos importantes, Japón y Corea del Sur, aliados claves de Estados Unidos, junto a Filipinas, y más distante, Australia.
Ya en noviembre pasado, los líderes de China Xi Jinping y el japonés Fumio Kishida, se encontraron en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Bangkok (Tailandia), se reunieron durante media hora y reafirmaron sus deseos de mejorar las “maltrechas relaciones” entre sus países.

Los acuerdos
El encuentro de los líderes concluyó con varios asuntos fundamentales:
El mantenimiento de la paz, la estabilidad y la prosperidad en la península coreana y en el nordeste asiático (…) como responsabilidad común.
Mantener “conversaciones para acelerar las negociaciones de un ALC (Acuerdo de Libre Comercio) trilateral”.
Adelantaron su disposición a “oponerse a convertir los temas económicos y comerciales en juegos políticos o asuntos de seguridad”.
Decidieron “crear un entorno transparente y predecible para el comercio y las inversiones”.
“El sistema de cooperación trilateral debe ser fortalecido. Hemos decidido celebrar cumbres trilaterales regularmente”, declararon.
También acordaron cooperar para mejorar la cadena de suministro global, a fin de crear un entorno de comercio e inversión predecible. Se espera que dicha medida genere un sistema de suministro estable en cuanto a recursos con alta dependencia de China, como tierras raras o urea.
Lo esencial
Al margen de las querellas regionales, la cuestión es que se ha abierto un diálogo de China con países comprometidos con la política de Estados Unidos orientada precisamente a contenerla en esa parte del mundo.
Las relaciones entre China y Japón han estado lastradas, por la dependencia de este último de Washington y sus aliados, desde la segunda guerra mundial.
Pero el encuentro durante los días 26 y 27 de mayo atenúa una tensión que no es ajena a los reclamos de China respecto a Taiwán como territorio dependiente o “provincia rebelde”.
Estados Unidos reconoce a la República Popular China, sin embargo, mantiene vínculos estrechos con Taiwán, que la sitúa como parte de su política de “contención” hacia China, igual hace con los reclamos de Filipinas respecto a las islas del mar de China Meridional.
De hecho, Estados Unidos auspició la suscripción en el 2023 de un Pacto de defensa de Japón y Corea del Sur más Filipinas, orientado a “contener a China”.
En abril pasado, Estados Unidos dispuso de 8 mil millones de dólares para mejorar los armamentos de Japón, Filipinas y Taiwán, con el declarado propósito de “contrarrestar a China”, según palabras del presidente Joe Biden. La contribución se produjo después de un encuentro en Washington con los líderes de Japón y Filipinas.
En paralelo, el año pasado, Estados Unidos también lanzó una alianza estratégica con Australia, acompañado de Inglaterra, para “contener la expansión” de China.
China acaba de realizar unos ejercicios militares en torno a la isla de Taiwán, después de la juramentación del nuevo presidente de ese territorio, Lai Ching-te, el 20 de mayo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán (MOFA, siglas en inglés) llamó a China a cesar “cualquier agresión que pueda poner en peligro la paz y la estabilidad a ambos lados del Estrecho, tras el inicio por China de las maniobras militares de dos días Espada Conjunta-2024A alrededor de Taiwán”.
“A pesar de la creciente preocupación mundial, China ha amenazado repetidamente la democracia de Taiwán, intentando cambiar unilateralmente el statu quo y poniendo en peligro la seguridad regional, declaró el ministerio”
“El Gobierno seguirá colaborando con socios de ideas afines para salvaguardar conjuntamente la democracia, la libertad y el orden internacional basado en normas, así como el statu quo a ambos lados del Estrecho y la estabilidad en el Indo-Pacífico”, concluyó el ministerio de exteriores de Taipei, que guarda silencio ante los proyectados ejercicios militares de Estados Unidos con Japón en la isla de Ryukyn, cerca de Taiwán, y con Filipinas en el mar De China Meridional.
En abril pasado, el secretario de Estado de los Estados Unidos Antony Blinken visitó una vez más a China, en una misión poco explicada. Se quejó de la supuesta transferencia de tecnología de ese país a Rusia, que la estaría utilizando en su guerra con Ucrania y habló también del expansionismo chino.
Wang Yi, ministro de relaciones exteriores de China le dijo a Blinken el 26 de abril en Pekín: “no pisen las líneas rojas de China, ni la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China”.
Otra tensión global
Digamos que ese escenario de confrontación tiene como antecedente más cercano las fricciones entre Estados Unidos y China por los mercados. Primero la imposición de barreras arancelarias a los productos chinos durante la administración de Donald Trump, continuadas por Biden, en lo que vino a ser una guerra de aranceles que fue respondida por China. Quedó sepultada la globalización y resurgió el proteccionismo.
Ahora, la competencia se traslada al plano material, en el océano Pacífico y a los mares adyacentes: el mar de China Meridional y el mar de las Filipinas.
The New York Times reveló este mes de mayo, que EE. UU. sigue construyendo bases militares cerca de China, estrategia que estaría diseñada para mantener a la Armada china detrás de la «primera cadena de islas», una línea de islas cerca de Asia continental que son parte de diferentes países.
«En 2023, impulsamos el año más transformador para la postura de las fuerzas estadounidenses en la región Indo-Pacífico en toda una generación», declaró el subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad en el Indo-Pacífico, Ely S. Ratner.
El funcionario detalló que el principal cambio consiste en distribuir las fuerzas estadounidenses en unidades más pequeñas y móviles en un amplio arco de la región, en lugar de concentrarlas en grandes bases en el noreste de Asia.
Según la versión del New York Times, «el líder chino, Xi Jinping, y otros funcionarios de Pekín han observado con alarma las acciones de EE. UU. Las califican de cerco a su nación y afirman que EE. UU. trata de constreñir a su principal rival económico y militar».
China acusa a EE. UU.
Más recientemente, China instó a Estados Unidos a «dejar de poner en peligro la paz, la estabilidad y la seguridad en el ciberespacio”.
El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian comentó el informe de la Alianza de la Industria de la Ciberseguridad de China, que acusa a Washington de realizar acciones que «amenazan y socavan la seguridad y el desarrollo del ciberespacio mundial».
«El informe revela las prácticas hegemónicas, dominantes e intimidatorias de Estados Unidos de usar Internet para difundir desinformación e interferir en los asuntos internos de otros países y llevar a cabo una vigilancia indiscriminada de Internet y el robo de datos de inteligencia de otros países», afirmó Lin Jian.
Todo esto ocurre en medio del debilitamiento y la pérdida de autoridad de las Naciones Unidas (ONU), totalmente al margen de la guerra en Ucrania y la masacre de Israel en Palestina.
Válvula para bajar las tensiones
El encuentro de los ministros de Japón y China, más el presidente de Corea del Sur, es una válvula abierta orientada a bajar tensiones, con la colaboración de aliados tradicionales de su principal contenedor: Estados Unidos.



