Turismo y exportación: cómo aprovechan la depreciación del peso

La reciente depreciación del peso dominicano ha generado preocupación en los hogares por el aumento en los precios de productos importados, pero también abre una ventana de oportunidades para sectores estratégicos de la economía.
De acuerdo con el ministro de Hacienda, Magín Díaz, esta tendencia no representa un riesgo de crisis gracias a las reservas internacionales, pero sí impacta de manera positiva en áreas como el turismo y las exportaciones.
Turismo más competitivo
El turismo es uno de los principales beneficiarios. Al llegar con dólares o euros más fuertes, los visitantes encuentran precios más bajos en hoteles, restaurantes y actividades, lo que convierte a la República Dominicana en un destino más atractivo frente a competidores regionales.
Los turoperadores destacan que esta ventaja mejora la relación calidad-precio y puede incrementar el gasto promedio por turista, generando más divisas.
Este lunes, durante su balance mensual de llegada de turistas al país, el ministro de Turismo, David Collado, afirmó que la llegada de visitantes internacionales impacta de manera directa la estabilidad económica del país, al tiempo que fortalece la tasa de cambio y genera miles de empleos.
“Cada turista que llega a la República Dominicana nos ayuda a mantener la estabilidad en el cambio del dólar”, expresó Collado.
Destino ganador
La competitividad de RD como destino regional se eleva frente a países como México o Jamaica. Expertos aseguran que esta coyuntura podría llevar a un récord histórico de ingresos por turismo en 2025.
Los viajeros internacionales encuentran “más vacaciones por menos dólares”, mientras los empresarios turísticos destacan un aumento en el gasto promedio.
Exportaciones fortalecidas
De igual forma, los exportadores encuentran un escenario favorable. Sectores como zonas francas, agroexportación y minería reciben más pesos por cada dólar exportado, aumentando su rentabilidad.
No obstante, economistas advierten que esta ganancia debe balancearse con el encarecimiento de insumos importados, que puede elevar los costos de producción.
El reto para el Gobierno es aprovechar los beneficios en turismo y exportaciones mientras se protege a los consumidores del impacto en los precios internos, manteniendo la estabilidad cambiaria.



