Tragedia en Los Cajuiles: un incendio deja a decenas de familias sin hogar en San Francisco de Macorís

Por: Narciso Acevedo
SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- El dolor, la angustia y la incertidumbre se apoderaron la noche de este lunes de la comunidad de Los Cajuiles, en la sección de Güiza, donde un voraz incendio redujo a cenizas más de 15 viviendas, dejando a decenas de familias en la intemperie.
Las humildes casas, construidas mayormente de madera y techadas con zinc, fueron consumidas en cuestión de minutos, mientras los moradores, impotentes, corrían desesperados intentando rescatar lo poco que podían.
La mayoría no logró salvar nada: ni muebles, ni ropa, ni recuerdos familiares.
“Nos quedamos sin nada, solo con la ropa que llevamos puesta.
En un abrir y cerrar de ojos, el fuego se lo llevó todo”, narró entre lágrimas una de las afectadas, mientras sostenía a sus hijos pequeños en medio de la multitud que aún observaba el panorama de destrucción.
El drama humano tras el fuego
Lo que antes eran calles llenas de vida y hogares sencillos, hoy es un escenario desolador, cubierto de cenizas, maderas calcinadas y techos de zinc retorcidos. Niños llorando, madres desesperadas y adultos mayores sentados sobre las ruinas de lo que hasta ayer era su refugio, reflejan el rostro más crudo de la tragedia.
El Cuerpo de Bomberos de San Francisco de Macorís llegó rápidamente al lugar y, tras una ardua labor, consiguió controlar las intensas llamas que se expandían con facilidad debido a la fragilidad de las viviendas.
A pesar de los esfuerzos, el fuego arrasó con todo a su paso.
Hasta el momento, se desconocen las causas que lo originaron.
Clamor de ayuda
Las familias afectadas claman ahora por la solidaridad de las autoridades y de la población.
“Necesitamos techo, ropa, comida… lo perdimos todo. No sabemos dónde dormir esta noche”, expresó un padre de familia, mientras cargaba sobre sus hombros a su hijo.
La tragedia en Los Cajuiles no solo dejó pérdidas materiales incalculables, sino también una profunda herida en la comunidad, que hoy se siente vulnerable y desprotegida.
Las autoridades locales y el Gobierno central son llamados de manera urgente a extender una mano amiga a estas familias, que hoy más que nunca requieren apoyo para levantarse de las cenizas y recuperar la esperanza.

