Salud mental infantil en RD: políticas públicas a ciegas y sin estadísticas

En la República Dominicana el Estado no sabe cuántos niños y niñas padecen actualmente de algún trastorno psíquico o condición de salud mental, ni cuenta con estadísticas públicas claras que permitan dimensionar la magnitud del problema. Tampoco existen datos oficiales consolidados sobre tendencias diagnósticas, disponibilidad de especialistas, ni presupuesto específico destinado a la salud mental infantil.
Preguntas clave como: ¿cuántos niños presentan trastornos de salud mental?, ¿cuáles han sido los diagnósticos más frecuentes entre 2020 y 2025?, ¿cuántos psicólogos y psiquiatras infantiles trabajan en el sistema público?, ¿existe un sistema unificado de registro?, ¿hay protocolos claros de referencia?, y ¿cuál es el presupuesto destinado específicamente a salud mental infantil?, siguen sin respuesta oficial.
Estas interrogantes fueron formuladas formalmente a través del Portal Único de Solicitud de Acceso a la Información Pública (SAIP), luego de que solicitudes de entrevistas con funcionarios del área de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública (MSP) y del Servicio Nacional de Salud (SNS) fueran negadas en ambas instituciones.
En un primer momento, el Ministerio de Salud Pública respondió que la información solicitada correspondía al Servicio Nacional de Salud (SNS). Sin embargo, al elevar la misma solicitud al SNS, la respuesta fue que los datos debían ser proporcionados por el propio Ministerio de Salud Pública o por el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani).
“En relación con las estadísticas solicitadas sobre casos de salud mental en adolescentes, incluyendo depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales, es importante señalar que la compilación, administración, consolidación y validación de los registros estadísticos de atenciones en salud mental corresponden al Servicio Nacional de Salud (SNS) en su calidad de entidad responsable de la provisión de los servicios públicos de salud. En este sentido, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Mispas) ejerce su rol rector mediante la formulación de políticas, lineamientos técnicos y marcos normativos, mientras que la información operativa y de atención se gestiona a través de los sistemas administrativos del SNS”, respondió el Ministerio de Salud a través del SAIP en un documento firmado por Eladio Radhamés Pérez Antonio, viceministro de Salud Colectiva.
Mientras que el SNS, por la misma vía, respondió: “Dada la naturaleza especializada de su investigación y con el objetivo de que obtengan los datos con el rigor técnico que su consulta amerita, les sugerimos de manera institucional canalizar los puntos relativos a estadísticas específicas de menores de edad, protocolos de protección y seguimiento de casos infantiles a través de los siguientes organismos: 1.
Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani): Como ente rector de las políticas públicas de la niñez, cuentan con registros especializados en la atención y protección de esta población. 2. Ministerio de Salud Pública (Dirección de Salud Mental): Institución encargada de la vigilancia epidemiológica y la generación de estadísticas oficiales del sistema público nacional”.
Este cruce de responsabilidades dejó en evidencia la ausencia de una entidad que asuma claramente la rectoría estadística de la salud mental infantil, a pesar de que se trata de un componente crítico del sistema de protección y salud pública.
CONANI: la única entidad que habló
Ante el silencio institucional, Conani fue la única entidad que accedió a ofrecer información, disponiendo de tres funcionarios técnicos para explicar el alcance de su labor en materia de salud mental infantil.
La institución aclaró que su intervención se limita a los niños, niñas y adolescentes que ingresan al sistema de protección, ya sea de manera institucionalizada en hogares de paso o mediante seguimiento ambulatorio a través de sus oficinas territoriales.
Conani explicó que no todos los niños con problemas de salud mental que acuden a la red pública de salud pasan por la institución, por lo que no le corresponde recopilar ni centralizar estadísticas nacionales sobre salud mental infantil.
En ese sentido, la entidad enfatizó que únicamente pueden referirse a los niños que ingresan al sistema de protección, y aclaró que, en términos generales, el abordaje del resto de los casos de salud mental infantil corresponde al Estado a través de otras instancias competentes.
La encargada de la División de Fortalecimiento Técnico del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), Alicia Santana, explicó que los niños, niñas y adolescentes que ingresan a la institución lo hacen a través de medidas de protección emitidas por un fiscal o un juez, según el nivel de vulneración de derechos identificado en cada caso.
Santana señaló que, una vez emitida la medida, el Conani se encarga de garantizar que el menor sea trasladado a un espacio donde reciba atención integral, incluyendo el abordaje de la salud mental.
La funcionaria indicó que el Conani trabaja de manera articulada en una mesa interinstitucional junto a entidades del sector salud “como la Dirección Materno Infantil del Sistema Nacional de Salud y con el Ministerio de Salud Pública, casi siempre con la Dirección de Salud Mental”.
“Como ellos son también actores del sistema de protección, ellos son los responsables de la parte de salud mental. Nosotros hacemos esa coordinación, esa gestión: notificamos al sistema de salud que tuvimos que llevar un chico al Santo Socorro por un motivo específico y solicitamos que se le dé el seguimiento. Ellos se encargan de darle el seguimiento oportuno desde que ingresan al hospital hasta que vuelven nuevamente a la atención residencial, siempre con esa coordinación de que ellos sean los que se responsabilicen, porque nosotros no somos Salud Pública”, concluyó.
Conani brinda atención integral
Los hogares de paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) funcionan como centros de acogida temporal y provisional para niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años que se encuentran en situación de alto riesgo, vulnerabilidad, abandono o violencia física y emocional.
Estos centros operan las 24 horas del día como primera respuesta del Estado, ofrecen protección integral, atención en salud, educación y apoyo emocional, mientras se define la situación legal de cada caso, generalmente por orden de un tribunal o del Ministerio Público.
Conani ofrece dos modalidades de atención en salud mental: servicios ambulatorios, en los que las familias deben dar seguimiento, y los casos institucionalizados que se atienden directamente en los hogares de paso.
La coordinadora de Psicología de la Dirección de Hogares de Paso de Conani, Silvia Vagliano, explicó que los niños ingresan a estos centros cuando requieren protección especial.
Detalló que dentro de estos centros se trabaja con un equipo multidisciplinario, integrado por profesionales de la salud, enfermeros, médicos, trabajadores sociales, personal educativo y psicólogos.
Según la especialista, durante las primeras 72 horas del ingreso se realiza una evaluación psicológica inicial, la cual varía según la edad del niño o adolescente.
“No es lo mismo evaluar a un niño pequeño, por debajo de los seis años, que a un preadolescente o a un adolescente. Por eso se utilizan herramientas de evaluación distintas según el rango etario, pero esa primera evaluación siempre se realiza”, señaló.
Una vez completada la evaluación, se elabora un informe psicológico que incluye observaciones clínicas y recomendaciones, a partir de las cuales se diseña un plan terapéutico individualizado.
“De esas recomendaciones se desprende un plan terapéutico individualizado, donde identificamos los principales signos y síntomas de posibles trastornos o problemas emocionales o psicológicos”, explicó.
Las intervenciones terapéuticas se realizan de forma regular dentro de los hogares, con una frecuencia que depende de cada caso.Generalmente las intervenciones son semanales o cada 15 días, pero si el caso amerita una intervención más temprana, se realizan cada tres o cuatro días”, precisó.
Vagliano indicó que en los casos más complejos, Conani cuenta con la posibilidad de derivar a los niños a servicios especializados externos.
“Tenemos convenios con el Centro de Estudios e Intervención de la Conducta (Cesic), con la Universidad Iberoamericana (Unibe) y con el Centro de Investigación y Ciencias de la Familia de la Universidad Católica, donde los niños reciben terapia psicológica especializada”, afirmó.
Asimismo, destacó que los hogares cuentan con la supervisión de psiquiatras de Conani. “Cuando se detectan signos y síntomas de trastornos de naturaleza psiquiátrica, contamos con psiquiatras del Conani que visitan periódicamente los centros y dan seguimiento a los casos”, explicó.
En situaciones de emergencia psiquiátrica, los niños y adolescentes son referidos a centros hospitalarios especializados. “Principalmente se trasladan al Hospital Robert Reid Cabral, al Santo Socorro, y también al Hospital Regional Dr. Luis Morillo King y al Hospital Regional Infantil Dr. Arturo Grullón, en la zona del Cibao”, concluyó.
Persiste cultura de crianza basada en el maltrato
La coordinadora de Psicología de la Dirección de Hogares de Paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), Silvia Vagliano, advirtió que en la República Dominicana aún persiste un modelo de crianza basado en el maltrato físico y emocional, lo que genera graves consecuencias en el desarrollo psicológico de los niños. “Hay un sistema de crianza todavía bastante radicado aquí en República Dominicana que no es crianza positiva, o sea, no se cría, no se corrige desde el amor, sino muchas veces desde el maltrato y los golpes, y esto conlleva toda una serie de consecuencias a nivel psicológico en el desarrollo del niño”, afirmó.
Expresó que los niños aprenden por imitación más que con la palabra. “Entonces, si yo veo que papá y mamá están enojados, que se dan golpes, que me dan golpes, yo entiendo que esta es la manera correcta de funcionar”.
Explicó que los problemas de salud mental que presentan los niños, niñas y adolescentes en situación de acogida varían de acuerdo con la etapa de desarrollo en la que se encuentren.
La especialista señaló que en los niños de menor edad predominan los trastornos relacionados con el neurodesarrollo, como resultado de experiencias traumáticas vividas en entornos familiares y sociales adversos.
Vagliano indicó que estas afectaciones suelen manifestarse en dificultades de aprendizaje y problemas conductuales. Asimismo, explicó que a medida que los niños crecen y entran en la etapa de la preadolescencia y adolescencia, el cuadro clínico se vuelve más complejo.
“Cuando los niños crecen, que ya son preadolescentes y adolescentes, ahí sí tenemos el debut de síntomas depresivos, de ansiedad, trastornos de personalidad en algunos casos, uso y consumo de sustancias psicoactivas y problemas conductuales”, señaló.



