Rafael Sanz señala retos pendientes para el desarrollo de SFM

San Francisco de Macorís.- El debate en torno al modelo de desarrollo, el crecimiento urbano y el futuro estratégico de esta ciudad ha tomado un nuevo impulso a raíz de una profunda reflexión presentada por el doctor Rafael Sanz, destacado periodista, educador y especialista en neuropsicología clínica y educativa.
El análisis de Sanz surge como respuesta a un reciente artículo de opinión del señor Luis Felipe Rosa, en el cual se afirma que la capital de la provincia Duarte carece de rumbo.
Ante tal aseveración, el profesional de la conducta y la comunicación sostiene que no debe confundirse la falta de desarrollo con las deficiencias en la planificación del mismo.
Crecimiento real versus planificación urbana
«La afirmación de que San Francisco de Macorís no tiene rumbo constituye una expresión contundente que, aunque invita a la reflexión, podría conducirnos a una interpretación incompleta de su realidad», expresa el doctor Sanz, al resaltar que durante las últimas décadas la ciudad ha experimentado una notable transformación económica, comercial, inmobiliaria, financiera y educativa.
A su juicio, la expansión productiva y el dinamismo del sector privado evidencian una sociedad con capacidad de generar oportunidades.
No obstante, reconoce que este empuje no siempre ha marchado a la par con una planificación urbana proporcional.
Entre las principales problemáticas que aquejan al municipio, el especialista cita:
La presión sobre los servicios públicos y la rápida expansión residencial.
Las complejas dificultades del tránsito y la insuficiencia de la infraestructura vial.
Las deficiencias en el drenaje pluvial y el ordenamiento del territorio.
«San Francisco de Macorís no carece necesariamente de rumbo; lo que necesita es fortalecer la capacidad institucional para conducir, ordenar y sostener su crecimiento», puntualiza.
El papel del Gobierno Central y las obras prioritarias
Al abordar las causas del déficit infraestructural, el doctor Sanz descarta que el problema se reduzca a rivalidades políticas o egos dirigenciales.
En su lugar, enfatiza que las grandes obras de transformación territorial dependen directamente del Presupuesto Nacional y del Gobierno Central, superando la capacidad financiera del ayuntamiento local.
Entre las ejecutorias estratégicas que considera impostergables para la zona, destacan:
La ampliación de la carretera que comunica a San Francisco de Macorís con Controba.
El saneamiento integral del río Jaya y la construcción de su vía marginal.
La edificación de la Casa de la Cultura.
La modernización de los sistemas sanitarios y de alcantarillado.
Respecto a los organismos de desarrollo y los planes estratégicos locales, sostiene que su labor es fundamental para canalizar e incluir estas prioridades en las agendas presupuestarias, aunque aboga por dar el salto de una «planificación declarativa» a una cultura de ejecución, evaluación y rendición de cuentas.
Diálogo, protestas y visión de futuro
En relación con las huelgas y movimientos sociales que históricamente han marcado la vida comunitaria de la provincia Duarte, Sanz ofrece una mirada equilibrada.
Reconoce que la protesta social ha permitido visibilizar grandes reclamos colectivos, pero insta a las organizaciones populares a revisar sus métodos para no afectar la economía local ni perjudicar a los sectores más vulnerables.
Del mismo modo, exhorta a las autoridades a mantener canales de diálogo permanentes y dar cumplimiento a los acuerdos acordados.
Finalmente, el profesional hace un llamado a la sociedad francomacorisana a definir con claridad qué ciudad desea construir para los próximos 15 años, priorizando la movilidad, el saneamiento ambiental y la protección de los suelos agrícolas frente a la expansión inmobiliaria desordenada.
«San Francisco de Macorís tiene desafíos que no podemos ignorar, pero también una trayectoria de trabajo, emprendimiento y participación social que merece ser reconocida. Nuestro mayor reto no es encontrar un rumbo desde la negación de lo construido, sino fortalecer una visión compartida que permita transformar el crecimiento económico en desarrollo organizado y bienestar colectivo», concluyó el doctor Rafael Sanz.



