Nacionales

Plantean revisar la fórmula de evaluar pruebas nacionales

Un estudio sobre el análisis de las Pruebas Nacionales 2025 alerta sobre brechas importantes entre los resultados de estas evaluaciones y las notas que otorga el docente en las aulas. Advierte que aunque la mayoría de los estudiantes son promovidos, los aprendizajes alcanzados son en gran parte parciales y desiguales, y pocos alumnos alcanzan un desempeño integral.

El análisis elaborado por el Centro de Investigación en Educación y Desarrollo Humano (CIED-Humano) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) evidencia una desconexión entre la promoción del alumno y el aprendizaje, y aunque “existe una alta tasa de promoción sobre el 75%, los aprendizajes son insuficientes”.

Puntualmente, revela que los puntajes promedio nacionales en las pruebas oscilan entre 56 y 58 puntos sobre 100, mientras las calificaciones internas de los centros educativos se mantienen entre 85 y 87 puntos sobre 100, lo que evidencia una brecha de entre -28 y -31 puntos en todas las asignaturas.

“Esta diferencia, más pronunciada en el sector público, la tanda nocturna y los territorios vulnerables es interpretada como un síntoma de desalineación curricular e inflación de calificaciones, desconectadas del aprendizaje real”, destaca la investigación. El análisis parte de que la fórmula actual de promoción y calificación final de los alumnos es de 100 y se combina con la “nota de presentación” (NP) que reporta el docente y representa el 70%, y la nota de la “Prueba Nacional” (PN), que representa el restante 30%.

Solo el 22 % de los alumnos alcanzó desempeño satisfactorio en pruebas

De acuerdo con el viceministro de Supervisión y Control de la Calidad Educativa, Oscar Amargós, para este 2025, poco más de 82,000 alumnos fueron examinados bajo esta modalidad.

Entre los hallazgos de las Pruebas Nacionales 2025 se destaca que solo un 22 % del estudiantado alcanzó un desempeño satisfactorio en las cuatro asignaturas evaluadas (Lengua Española, Matemática, Ciencias Sociales y Ciencias de la Naturaleza), mientras un 36 % no logró un nivel adecuado en ninguna de ellas.
En el sector público, la proporción de estudiantes con desempeño integral se reduce a 14 %, frente a 35 % en los centros privados y 30 % en los semioficiales.

La modalidad técnico-profesional muestra mejores resultados y menores brechas, en contraste con la académica, donde predominan los aprendizajes fragmentados. La tanda nocturna presenta el panorama más crítico: tres de cada cuatro estudiantes permanecen en el nivel más bajo de desempeño.

Entre sus propuestas, el informe plantea un nuevo Índice de Desempeño Institucional (IDI), que permite evaluar a centros y distritos, a partir del nivel de desempeño de los estudiantes en las pruebas nacionales.

Este índice, junto con el de Desempeño General (IDG), fue elaborado por el CIED-Humano de la PUCMM y contribuirán a aprovechar mejor los resultados de las pruebas para evaluar, no sólo a los estudiantes, sino a los centros, los distritos y el desempeño general del sistema educativo.

Según este análisis, los centros con el Índice de Desempeño Institucional (IDI) “excelente” registran brechas reducidas (–14 a –20 puntos), mientras los de nivel “crítico” superan los –34 puntos, lo que evidencia desalineación curricular y calificaciones infladas. “La brecha NP-PN refleja problemas estructurales de coherencia curricular y cultura cultural. Es imperativo cerrar la brecha como compromiso ético y social”, resalta.

Instan a alinear notas con aprendizajes reales

CIED-HUMANO propone avanzar hacia el modelo de medición 60/40 o resultados de pruebas nacionales mínimos obligatorios. “Urge establecer una coherencia curricular, una cultura de evaluación rigurosa y mejorar la capacidad institucional, pues la calidad no depende solo del estudiante, también de la capacidad institucional del centro y del liderazgo distrital”, explicó el director del CIED-HUMANO, Radhamés Mejía al presentar el estudio.

Igualmente, proponen monitorear las brechas visibles entre la nota de presentación y las pruebas nacionales como un indicador oficial, así como focalizar el acompañamiento en centros educativos y distrito críticos, además de sistematizar y replicar las buenas prácticas evidenciadas.

A modo de reflexión, el documento señala que mirar los resultados desde los centros y distritos educativos es esencial para garantizar no solo equidad de acceso, sino también equidad de resultados, destacando que la calidad educativa depende tanto del estudiante como de la capacidad institucional de cada escuela.

El análisis presentado fue realizado desde el enfoque de Oportunidad de Aprender y el alineamiento constructivo de John Biggs.

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