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Oro “verde” y tierras raras: metales estratégicos entre Washington y Santo Domingo

El oro, elemento químico que pertenece a los metales de transición representa actualmente cómo se encuentra la República Dominicana en el marco del proceso de “modernización” de la Ley Minera 146-71, que establece las directrices jurídicas para la exploración, explotación, beneficio y aprovechamiento de los recursos minerales en el territorio nacional con el objetivo primordial de que las comunidades cercanas a zonas de explotación reciban mayores beneficios directos de la actividad minera. De igual forma, el actual interés de los Estados Unidos de acercarse a fuentes cercanas y confiables de minerales críticos y energías limpias, para reducir su dependencia de China, a partir de que en el país hay riqueza (oro- tierras raras) y sostenibilidad, por lo tanto, Washington observa al Caribe como un aliado natural. Al mismo tiempo que China, por su parte, en una presunta estrategia de desdolarización, ha evidenciado una compra abundante de oro con el fin de fortalecer su propia economía, cuestión que desestabiliza las operaciones comerciales de EE. UU. Asimismo, el potencial minero de Quisqueya, lo posiciona frente a Canadá y Chile en el epicentro de la inversión en minería sostenible del continente.

En este sentido, este anteproyecto de ley puntualiza: la creación de un catastro minero electrónico, las actualizaciones de regulaciones para la atracción de mayores inversiones, regulación de la minería subterránea, así como las pautas ambientales en el marco de la otorgación de los permisos con las evaluaciones de impacto con menores tiempos burocráticos, y el desarrollo comunitario en zonas periféricas del área de exploración y extracción de los metales. También la importación de conocimiento, innovación, experiencia y tecnología basada en evidencia.

Sin embargo, lo más relevante en esta potencial relación “económica-diplomática”, entre ambos países, es que mientras Washington busca aliados confiables para asegurar los minerales que alimentan su economía tecnológica, la República Dominicana emerge como un milagro inesperado del Caribe. Actualmente, se ha colocado en el ADN dominicano, en los sectores económico, minero, político y de responsabilidad social, los estándares y marcos globales para la sostenibilidad y transparencia de los grupos productivos, como son la Global Initiative Reporting (GRI), los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), los ESG (Environmental, Social, Governance), los Estándares ISO, así como los indicadores de Gobernanza basados en la rendición de cuentas, participación, transparencia, Estado de derecho, y marcos regulatorios, cuya estandarización es fundamental para la firma de acuerdos e interés de negocio para la Casa Blanca con cualquier aliado internacional.

En un análisis de geopolítica-ambiental de la minería dominicana (oro, níquel, cobre y tierras raras), como socio estratégico de Washington, es de interés de seguridad nacional su alianza. Los Estados Unidos, de acuerdo con el informe anual del Mineral Commodity Summaries del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), muestra que la dependencia de Estados Unidos de los proveedores extranjeros para satisfacer sus necesidades de minerales críticos prácticamente no ha cambiado, representando vulnerabilidad estructural para satisfacer sus necesidades para tecnología, defensa, y energías limpias. De igual manera, en un informe de Statista, señaló que Estados Unidos, fue en un 80 % dependiente de importaciones netas para tierras raras y sus compuestos. Según informes del Gobierno dominicano, se calculan en 100 millones de toneladas los depósitos potenciales de tierras raras en el país (Perdernales, Bahoruco, entre otras localidades como Bonao y Cotuí). Mientras que EE. UU., solo en 2024, importó aproximadamente el valor económico de USD$ 170 millones en tierras raras.

En ese sentido, el presidente Donald Trump, en su lema de “America First- Let’s make America great again”, confía en los aliados cerca de Washington, por la reducción actual del riesgo geopolítico en las cadenas de suministro y los conflictos bélicos globales, así como la guerra arancelaria. Mientras que la República Dominicana expande sus exploraciones de oro y de tierras raras con apoyo técnico internacional, a través de la Empresa Minera Dominicana (EMIDOM), focalizada en los 17 elementos clave en la fabricación de tecnologías avanzadas, energías renovables y dispositivos electrónicos, cuestión que sitúa al país caribeño en la diana de alianzas estratégicas, con yacimientos de elementos como: Lantano (La), cerio (Ce), praseodimio (Pr), neodimio (Nd), samario (Sm), europio (Eu), gandolinio (Gd), terbio (Tb), uranio (U), además del oro (Au) y el níquel (Ni), entre otros. “El Departamento de Energía de los Estados Unidos ha anunciado su intención de publicar convocatorias de financiación por un valor total de casi 1,000 millones de dólares para impulsar y ampliar las tecnologías de extracción, procesamiento y fabricación en las etapas clave de las cadenas de suministro de minerales y materiales críticos”, informaron en un comunicado de prensa el Departamento de Energía de EE. UU.

Además, la Casa Blanca, señaló en una nota de prensa, que “para contrarrestar la creciente influencia de China sobre los recursos minerales del lecho marino y garantizar que las empresas estadounidenses estén bien posicionadas para apoyar a los aliados y a socios interesados en desarrollar de manera responsable los minerales del lecho marino en áreas dentro de sus jurisdicciones nacionales”. No es para menos, pues Sarah Ryker, directora interina del Servicio Geológico Nacional, precisó: “Las industrias basadas en minerales contribuyeron con más de 4 billones de dólares a la economía estadounidense en 2024, y con esta metodología podemos identificar qué industrias pueden verse más afectadas por las interrupciones del suministro y comprender dónde las inversiones nacionales estratégicas o las relaciones comerciales internacionales pueden ayudar a mitigar el riesgo para las cadenas de suministro individuales”.
Actualmente, EE. UU. tiene una sola mina de tierras raras en operación, Mountain Pass en California (MP Materials), aun así, se estima que Pekín controla en un 90 % la producción global. Sin embargo, la imposición de los aranceles entre ambos países, de bienes e importaciones, motivó al presidente Trump a firmar la orden ejecutiva que impulsa la industria minera y trabajar de cerca con aliados para “compartir recursos internacionales”.

Del mismo modo, la República Dominicana, se enmarca en el cumplimiento y mejora de la minería responsable, cuestión que en teoría es poética, pero en su práctica es la evidencia real del compromiso y la responsabilidad desafiante, sin embargo, las buenas prácticas en la reducción de la huella de carbono, el uso eficiente del agua, y la remediación ambiental son una prioridad con un enfoque de producir riquezas sin la destrucción de los ecosistemas.

Para muestra un botón, de acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en el Informe de la Economía Dominicana, de enero a junio 2025, “la producción de oro registró un incremento interanual de 5.1 %. Este resultado se sustenta principalmente en la expansión del 18.3 % en el segundo trimestre, la cual compensó la disminución del 8.1 % percibida en los primeros tres meses del año”. De igual manera, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, aseguró, en un evento del sector en marzo pasado: “La explotación de minas y canteras registró un PIB acumulado de 76,441 millones de pesos, con un crecimiento del 10 % respecto al mismo período de 2023”. En otro escenario, estimó que, al cierre del 2025, el sector minero aportará unos 30 mil millones de pesos, superando las estimaciones planteadas de 13 mil millones.

EE.UU. y R.D.

Entre ambos países debe existir una alianza que fortalezca y robustezca los beneficios estratégicos y de sostenibilidad centrados en los minerales esenciales. El impacto es descomunal, con un sentido de desarrollo social, estructural y económicamente viable. Para la República Dominicana, significa la diversificación de su economía, y que no dependa solo del turismo, sector que también tiene sus méritos; el aumento de la inversión extranjera con el desarrollo de industrias asociadas a la minería; generación de fuentes de empleos, así como la capacitación y formación de profesionales de estas áreas; desarrollo local en beneficio de la educación, la salud, la infraestructura, los servicios y el transporte. Mientras que, para los Estados Unidos, los beneficios tangibles se apuntan hacia el suministro estable y cercano de minerales críticos para la producción doméstica de imanes para defensa, para componentes aeroespaciales, para la producción de baterías de vehículos eléctricos, y el desarrollo de electrónica de alta precisión por su conductividad y resistencia a la corrosión. Fortalecido por la proximidad geográfica que posee el país, con cadenas de suministro resilientes ante los conflictos bélicos, el acceso a minerales bajo normas y acreditaciones estandarizadas, además de la influencia diplomática positiva que significaría y la construcción de reputación internacional frente al liderazgo global en el marco de las relaciones internacionales subjetivadas por el dominio global de la geopolítica de los recursos naturales en los próximos 50 años.

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