Ni en el dolor hay respeto: delincuencia acorrala funerarias en Duarte

Villa Riva.- La ola de inseguridad que arropa a diversas comunidades del país parece haber traspasado el límite de lo sagrado y del respeto social.
Lo ocurrido en el distrito municipal de Guaraguao evidencia un síntoma alarmante de descomposición: hoy día, ni siquiera los lugares destinados a acompañar a las familias en momentos de duelo están a salvo de la delincuencia.
El asalto perpetrado en las instalaciones de Servicios Funeraria La Familia colocó nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de las instituciones comunitarias. Esta situación ha quedado evidenciada luego que desconocidos violentaron una ventana del recinto para sustraer un teléfono celular marca Redmi, materiales y componentes de sistemas de aire acondicionado, e incluso productos alimenticios guardados en el lugar.
Tras las denuncias formuladas por la empleada del establecimiento, Ana María Mosquea Genao, agentes de la Dirección Regional Noreste de la Policía Nacional, adscritos a la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) y la Policía Preventiva, activaron un operativo que culminó con la detención de Roiny Romerbin Medrano Pérez, de 20 años de edad.
El joven fue identificado gracias al rastreo de cámaras de vigilancia instaladas en las proximidades del lugar. Al ser confrontado por las evidencias, Medrano Pérez habría admitido su participación en el delito.
El vil negocio de la chatarrización y el receptaje
Un aspecto preocupante expuesto por este caso es la facilidad con la que los objetos sustraídos a instituciones de servicio público o comunitario son comercializados en el mercado informal a precios insólitos.
Como parte de las indagatorias, las autoridades informaron que el ciudadano Michael Rodríguez Santos entregó voluntariamente el teléfono celular robado, el cual afirmó haber comprado al detenido por la suma de RD2,000. De igual forma, José Ramón Mejía hizo entrega de varios paneles pertenecientes a los aires acondicionados de la funeraria, indicando que los adquirió por apenas RD150.
Aunque la rápida acción policial permitió recuperar parte de las evidencias y poner al imputado a disposición del Ministerio Público, el hecho deja una amarga reflexión entre los pobladores de Guaraguao y zonas aledañas: el desmantelamiento de bienes comunitarios para ser malvendidos por sumas irrisorias refleja una pérdida total de valores y un desprecio absoluto por el bienestar colectivo.
Las comunidades del bajo Yuna y la provincia Duarte demandan un reforzamiento continuo del patrullaje preventivo, advirtiendo que cuando la delincuencia toca las puertas de una funeraria, se ha cruzado una línea donde ni la paz de los difuntos ni el consuelo de los vivos están garantizados.



