Manuel Corripio: El éxito debe ser legítimo y sostenido

En calidad de orador invitado en la septuagésima octava promoción de egresados de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), el destacado empresario Manuel Corripio Alonso envió un mensaje motivador a los nuevos profesionales, a quienes también les advirtió de los peligros del éxito no legítimo.
Lejos de lo que se pudiera esperar, el vicepresidente del Grupo Corripio no enfocó su discurso en temas del momento como la tecnología o la inteligencia artificial. Tampoco hizo predicciones sobre la economía nacional; más bien compartió algunas interrogantes que, dijo, lo han acompañado en su desarrollo.
De este modo, Manuel Corripio Alonso centró su alocución en la siguiente pregunta “¿Se me permite tomar atajos en la forma de trampas?”. Pero de inmediato subrayó que ser tramposo involucra esfuerzo, a veces hasta mayor.
Con un ejemplo práctico sobre aquel hombre que obtiene sus riquezas con un golpe de suerte como la lotería, y aquel que las obtiene mediante el trabajo, dio a entender que la vía del camino fácil nunca reemplazará la satisfacción de alcanzar el mismo resultado con el uso de las capacidades y del esfuerzo.
La vía para el éxito merecido
Afirmó que, sin lugar a dudas, la vía más difícil será la del esfuerzo, pero, aseguró que solo así el éxito será merecido. “Creo que lo traicionero del éxito no es obtenerlo, es estar convencidos de que lo merecemos”, consideró.
“Sepan que la respuesta es que además de que dicho éxito sea merecido por el trabajo, también debe ser un éxito sin manchas y contar con la legitimidad de saber que se obtuvo en buena lid. Debe ser aquel que nos permita recordar con honor a nuestros ancestros, mirar a la cara a nuestros padres, a nuestros amigos y a nosotros mismos una vez enfrentados al espejo de la conciencia con la seguridad de que hicimos lo correcto”, destacó.
Luce convencido de que el éxito sostenido conduce hacia la grandeza y esta consiste en el éxito compartido. “Es aceptar que todos estamos insertos en algo más grande que nuestra individualidad y que nuestros esfuerzos deben mejorar ese algo más grande. Es un acto de reciprocidad con el prójimo, con la vida. De no hacerlo así el éxito se pudiera volver en tu contra”, advirtió.
Luego, ¿puedo ser exitoso profesionalmente y haber generado daños irreparables en mi familia por descuido de ella o si alcanzado ese éxito hubiera traicionado mis valores ?, se preguntó frente a cientos de profesionales que el pasado sábado vistieron la toga y birrete sus sueños.
“La respuesta está en el libro de los libros. La encontramos en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas: “¿qué aprovechará el hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?”. Un éxito que te anule como ser humano y ente social, no tiene ningún sentido y conlleva a sufrimiento”, subrayó.

“El optimismo nos ciega a las posibilidades»
Para evitar el fracaso o para no perder el éxito alcanzado, Corripio les exhortó a cuidarse del optimismo y les propuso sustituirlo por esperanza.
“El optimismo carece de toda negatividad. Pretende desconocer la duda. El optimista está convencido de que todo estará bien y que el futuro está a su disposición. La esperanza supone acción. Con ella nos lanzamos a lo desconocido, a lo que todavía no es y que podemos hacer realidad con nuestro esfuerzo y entusiasmo cauto”, expresó el miembro de la Junta de Directores de la PUCMM.



