Opinión

Las 7 décadas de Narciso Acevedo Marte una hermosa experiencia de lucha constante »gracias a la vida que me hadado tanto»

Por Narciso Acevedo

Este 29 de octubre, al abrir los ojos y contemplar un nuevo amanecer, mi primer pensamiento se llena de gratitud a Dios, por el inmenso privilegio de llegar a mis 70 años de vida.

Setenta años de un viaje extraordinario, lleno de experiencias, desafíos, alegrías y bendiciones que hoy reconozco con el corazón rebosante de emoción y agradecimiento.

SOY UN HOMBRE SUPER RICO… MILLONARIO

Hoy puedo decir, con plena convicción, que soy un hombre inmensamente rico. Mi fortuna no se guarda en bóvedas ni se mide en cifras, sino en los tesoros que la vida me ha concedido: mi familia, mi fe, mis amigos, y la posibilidad de seguir sirviendo.

¿Qué mayor riqueza que el amor incondicional de mi esposa, Silvia mi compañera de vida, sostén en los días difíciles y alegría en los momentos buenos?

El Tesoro más grande: Mi Familia

¿Qué mayor bendición que mis hijos Reynaldo, Narsil y Nashla Acevedo Santos, y mi adorada nieta Nahía, orgullo supremo de mi existencia? No quiero mayor riqueza que esa.

Mi gratitud se extiende a mis hermanos, aquellos que se fueron a la eternidad por lo relevo una oración de amor y gratitud al igual que a los que Dios le sigue concediendo la vida. en a mis padres, Filomena Marte y Ramón Antonio Acevedo, que desde la eternidad continúan siendo mi guía, mis raíces y mi inspiración.

El Legado de las Madres

En este día tan especial, quiero recordar con ternura a dos mujeres que marcaron profundamente mi camino:
Mi querida abuela, Ana De Jesús Mercedes, noble mujer que me acogió como su verdadero hijo.

Mi adorada madre, Lucía Cruz Díaz.

Su amor, su fe y su ejemplo fueron un faro de luz que siempre iluminó mi camino, aun desde el cielo.

Apersar de que he tenido que vivir en medio de difíciles situaciones de salud, puedo dar gracias a Dios que me sigue permitiendo poder tocar el teclado de una computadora para decirles a todos que con su voluntad podemos llegar, solo basta tener fe siempre.

La Fuerza para el Servicio

Gracias, Dios mío, por permitirme ver el rostro de los que amo, caminar con mis propios pies y tener una voz para al abrazarlo a todos.

Gracias por la fuerza que me renueva cada día, esa energía divina que me sostiene y me impulsa a continuar cumpliendo mi misión de vida: Cuidar de mi familia.

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Servir al prójimo.

Compartir esperanza con quienes más la necesitan.

Agradezco a mis amigos verdaderos, a mis compañeros de trabajo (hermanos del alma), y a quienes me brindan sustento y la oportunidad de seguir aportando desde sus empresas.

CIERRE Y BENDICIÓN

Hoy, con el alma plena, solo puedo decir: gracias, Señor, por todo lo que me has dado y por todo lo que me has permitido dar.

Gracias a mi familia, a mis amigos y a todos los que me acompañan en la celebración de estas siete décadas de vida, llenas de fe, amor y propósito.

¡Gracias a todos, y que Dios les bendiga siempre!
– Narciso Acevedo Marte

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