La economía perfila al cierre de 2025 hoja de ruta con la mirada a 2026

A menos de quince días para que concluya 2025, la economía dominicana se aproxima al cierre del año mostrando un desempeño caracterizado por una expansión moderada de la actividad productiva, una evolución favorable del mercado laboral, estabilidad en los principales indicadores macroeconómicos y un sector externo que continúa generando divisas suficientes para sostener el equilibrio general.
El comportamiento observado a lo largo del año ha estado condicionado por un entorno internacional más restrictivo, episodios de incertidumbre y choques puntuales, pero también por decisiones de política orientadas a preservar la estabilidad y a sostener sectores estratégicos, elementos que, en conjunto, configuran el punto de partida con el que el país entra en la transición hacia 2026.
Entre enero y septiembre de 2025, el producto interno bruto (PIB) creció acumulando 2.2 %, lo que refleja una desaceleración frente a los ritmos observados en años previos. A partir de este desempeño, la proyección de crecimiento para el conjunto del año fue revisada de 3.0 % a 2.5 %, lo que asigna un peso mayor al último tramo del año en la determinación del resultado final.
La suspensión de actividades económicas los días 22 y 24 de octubre, asociada al paso de la tormenta Melissa, que dejó muchas lluvias y daños, por ejemplo, en lo agrícola, habría impactado negativamente sobre la actividad de ese mes, con crecimiento posiblemente nulo o negativo, condicionando el cierre anual y dejando una base de comparación más exigente para los primeros meses de 2026.
Sin embargo, las estadísticas oficiales e informaciones revisadas por elCaribe, indican que este menor ritmo de expansión del PIB no ha impedido que el mercado laboral dé señales claras de fortalecimiento, un rasgo de elevada importancia si se mira al próximo año.
Los datos del BCRD han indicado que entre julio-septiembre de 2025, el total de ocupados fue de 5,149,829 personas, un incremento interanual de 2.4 %, equivalente a 119,965 nuevos ocupados netos respecto al mismo período de 2024.
La misma data establece que tasa de ocupación se situó en 63.1 %, superando en un punto porcentual la observada un año antes, reflejando una mayor capacidad de absorción de la población en edad de trabajar, aun en un contexto de crecimiento económico más moderado.
La composición de los empleos creados durante los últimos doce meses aporta elementos importantes para evaluar la sostenibilidad de esta dinámica hacia el entrante 2026. Del total de ocupados netos generados, el 82.2 % correspondió a mujeres, concentradas principalmente en el rango de 25 a 39 años, mientras que los hombres aportaron el 17.8 % restante. Desde la perspectiva educativa, 68,327 de estos nuevos ocupados cuentan con estudios universitarios y 52,358 con nivel secundario, lo que sugiere que la creación de empleo se ha apoyado en una fuerza laboral con mayor nivel de formación, un factor que podría contribuir a sostener la productividad y los ingresos en el mediano plazo.
La calidad del empleo también ha evolucionado de manera favorable, un aspecto clave para evaluar el impacto social del crecimiento y sus implicaciones futuras. De los 119,965 ocupados netos adicionales, 88,583 personas se incorporaron al empleo formal, equivalente al 73.8 % del total, mientras que el empleo informal aumentó en 31,382 personas, que representan el 26.2 %. Como resultado, la tasa de informalidad se redujo a 54.6 % en el tercer trimestre de 2025. Este comportamiento refuerza la idea de que, aun con una expansión moderada del PIB, el mercado laboral ha logrado mejorar su estructura, un elemento que incide directamente en la base de cotizantes y en la sostenibilidad del sistema de protección social.
De cara a 2026, estos niveles de participación plantean el reto de sostener la creación de empleo formal en un entorno donde el crecimiento económico no necesariamente será acelerado.
En el componente externo, las remesas continuaron siendo uno de los principales pilares de la economía dominicana durante 2025, con implicaciones directas sobre el consumo y la estabilidad social. Entre enero y noviembre,US$10,780.8 millones, un incremento de 10.5 % respecto al mismo período del año anterior.
Solo en noviembre se recibieron US$889.5 millones, con un crecimiento interanual de 5.8 %. Estos flujos han tenido un efecto multiplicador sobre el consumo, la inversión de los hogares y el financiamiento de gastos básicos, especialmente en los segmentos de menores ingresos, y constituyen un amortiguador relevante frente a choques externos.


Divisas, último tramo
Las proyecciones para el cierre del año anticipan un flujo total de divisas que superará los US$46,000 millones, respaldado por exportaciones por encima de US$14,900 millones, ingresos turísticos cercanos a US$11,200 millones, exportaciones de servicios superiores a US$3,500 millones, remesas que rebasarían los US$11,700 millones y una inversión extranjera directa mayor a US$4,800 millones. Esos y otros elementos condicionan positivamente el arranque de 2026, aunque no eliminan los riesgos asociados a un entorno financiero internacional más exigente.
Al 31 de noviembre de 2025, la moneda nacional, el peso, acumuló una depreciación de 3.5 % frente al dólar respecto a diciembre de 2024. Entre octubre y noviembre, el tipo de cambio mostró una tendencia alcista más marcada, con un aumento sostenido que llevó su cotización de RD$63.70 a RD$64.50 en las últimas dos semanas de octubre. En términos interanuales, la depreciación acumulada alcanzó 6.39 %, al pasar de RD$60.21 a RD$64.33, lo que refleja un encarecimiento de RD$4.12 por dólar. Ese elemento será relevante para el desempeño exportador y turístico en 2026.
Las reservas internacionales se ubicaron en US$14,274.0 millones al cierre de noviembre, equivalentes al 11.1 % del PIB y a 5.3 meses de importaciones, niveles superiores a los umbrales recomendados por organismos internacionales. Esta posición externa ha sido evaluada como consistente con los fundamentos macroeconómicos, con un déficit de cuenta corriente que se proyecta en torno a 2.5 % del PIB, financiado completamente por inversión extranjera directa. Este equilibrio externo ofrece un margen de maniobra, aunque su sostenibilidad dependerá de la evolución de los flujos de capital y del comportamiento de las exportaciones en el próximo año.
En materia de precios, el índice de precios al consumidor registró una variación mensual de 0.71 % en noviembre de 2025 (datos del BCRD), explicada principalmente por el grupo alimentos y bebidas no alcohólicas, que aportó el 71.53 % de la inflación del mes. La inflación interanual se situó en 4.81 %, permaneció dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % durante 31 meses consecutivos. Este comportamiento inflacionario ha permitido que la política monetaria mantenga un sesgo de apoyo a la actividad, un factor que incide directamente sobre las condiciones financieras de cara a 2026.
Dentro del grupo alimentos se registraron incrementos en productos como plátanos, ajíes, papas, tomates y cebollas, así como en café, carne de res y bacalao, mientras que el pollo fresco continuó mostrando reducciones de precios. Restaurantes y hoteles mostraron una inflación de 0.52 % y el grupo salud registró un aumento de 0.40 %. La composición de estas presiones sugiere que, hacia 2026, la inflación seguirá dependiendo en gran medida de factores de oferta y de la evolución de los precios internacionales.
La política monetaria se ha mantenido orientada a apoyar la demanda interna en un contexto de bajas presiones inflacionarias. En noviembre de 2025, la tasa de política monetaria se mantuvo en 5.25 %, tras una reducción acumulada de 50 puntos básicos desde septiembre. De forma complementaria, continuó la implementación del programa de provisión de liquidez aprobado en junio por un monto de RD$81 mil millones, diseñado para facilitar el acceso al crédito y sostener sectores productivos clave.
Al 30 de noviembre, las entidades de intermediación financiera habían utilizado RD$76 mil millones de esos recursos (93 % del monto autorizado). De ese total, RD$62 mil millones se destinaron a préstamos para sectores productivos y mipymes, incluyendo actividades de construcción, adquisición de viviendas y proyectos habitacionales de bajo costo. Las liberaciones de encaje legal permitieron canalizar RD$13,947 millones a actividades de construcción, así como RD$1,882 millones a viviendas de bajo costo.
Créditos para compra de viviendas, el encaje
El crédito privado en moneda nacional mostró un crecimiento interanual cercano al 8 % al cierre de noviembre, impulsado por la construcción, comercio y servicios turísticos, con expectativas de expansión de entre 9% y 11 % al cierre del año.
El turismo volvió a consolidarse como uno de los motores centrales de la economía. Entre enero y noviembre de 2025, el país recibió 10,284,251 visitantes, lo que asegura un cierre positivo. De ese total, 7,884,421 llegaron por vía aérea y 2,399,830 como cruceristas. Las llegadas superaron en 52 % las de 2019 y mostraron crecimiento frente a 2023 y 2024, con EE.UU. y Canadá como principales mercados emisores.
Este desempeño refuerza las perspectivas para 2026, aunque plantea retos en términos de infraestructura y sostenibilidad de la oferta. En 2025, el sector zonas francas superó los 200 mil empleos formales, y reafirmó su papel como uno de los pilares del desarrollo productivo. En la agricultura, la superficie trabajada entre enero y octubre alcanzó 33,417,037 tareas, un reflejo de la continuidad de la actividad en el campo. La minería mostró una recuperación significativa, con un crecimiento de 3.7 % entre enero y septiembre.
La deuda del SPNF, más apagón general
En el ámbito fiscal, la deuda del sector público no financiero alcanzó US$61,360.2 millones al 31 de octubre de 2025, equivalente al 47.8 % del PIB, con predominio de deuda externa. La economía ha continuado operando con déficits manejables, incluso con un mayor impulso a la inversión pública, aunque la dinámica de la deuda seguirá siendo un factor central en la discusión de política económica hacia 2026.
El año estuvo marcado por eventos extraordinarios, como el apagón general de noviembre, originado por una cadena de fallas en el sistema de transmisión eléctrica. Eso provocó la interrupción total del servicio y tuvo efectos operativos sobre la actividad económica durante esa jornada.
En conjunto, la economía dominicana se aproxima al cierre de 2025 mostrando capacidad de ajuste, estabilidad macroeconómica y sectores que continúan sosteniendo la actividad, en un contexto que deja planteados retos claros para 2026.



