Tecnología

La brecha digital en RD empieza dentro de la vivienda

En República Dominicana, el celular inteligente ya es parte del paisaje cotidiano. Está en la mano del estudiante que revisa tareas por WhatsApp, del colmadero que recibe pedidos, de la madre que hace una transferencia y del emprendedor que vende por redes sociales. Pero tener un smartphone no significa necesariamente tener una conexión estable para estudiar, trabajar o desarrollar un negocio desde casa.

La ENHOGAR-MICS 2025 muestra esa distancia con claridad. El 89.4% de los hogares tiene teléfono inteligente y el 92.7% cuenta con teléfono móvil. Sin embargo, apenas el 56.2% dispone de acceso a internet desde la vivienda. La encuesta mide ese indicador a partir de la suscripción del hogar a un servicio de internet, ya sea por banda ancha, líneas contratadas u otros mecanismos formales de conexión.

La diferencia es más que estadística. Revela un país que puede parecer hiperconectado desde la pantalla de un celular, pero donde una parte importante de los hogares depende de recargas, datos móviles, redes prestadas o puntos de conexión fuera de la vivienda. Eso sirve para resolver tareas puntuales. No siempre alcanza para una videollamada de trabajo, una clase virtual de varias horas, subir documentos pesados, atender clientes en línea o compartir una misma conexión entre todos los miembros de la familia.

En claves

  • El 89.4% de los hogares tiene teléfono inteligente, pero solo 56.2% cuenta con internet desde la vivienda.
  • Apenas 32.3% de los hogares dispone de computadora, laptop o tableta, lo que limita actividades de estudio, trabajo y emprendimiento digital.
  • La brecha regional es amplia: Cibao Norte alcanza 67.7% de hogares con internet en casa, frente a 39.4% en Enriquillo.
  • En áreas urbanas, el acceso residencial a internet llega a 60.2%, mientras en zonas rurales baja a 45.5%.
  • Tener smartphone no equivale a contar con conectividad suficiente: los hogares que dependen de datos móviles o recargas enfrentan más límites para videollamadas, clases virtuales, teletrabajo y trámites digitales.

Tener celular no es lo mismo que tener capacidad digital

El dato que completa el cuadro es el acceso a computadoras. Solo el 32.3% de los hogares tiene computadora de escritorio, portátil, laptop o tableta. Es decir, en una economía que digitaliza trámites, educación, banca, empleo y comercio, dos de cada tres hogares no cuentan con una pantalla y un equipo pensados para producir, no solo para consumir contenido.

Un teléfono inteligente permite mensajería, redes sociales, videos cortos y navegación rápida. Pero no reemplaza por completo una computadora cuando hay que redactar un currículum, completar una solicitud de empleo, enviar documentos, tomar una capacitación, gestionar inventarios, usar hojas de cálculo o seguir una clase con varios materiales abiertos al mismo tiempo.

La diferencia tiene consecuencias concretas. Un hogar con internet residencial y computadora puede repartir la conexión entre estudiantes, trabajadores y emprendedores. Un hogar que depende de una recarga móvil debe decidir cuánto dato usar, cuándo conectarse y qué actividad dejar para después. La conexión existe, pero es más frágil, más costosa por unidad de uso y menos adecuada para actividades de larga duración.

La desigualdad cambia según la región

La brecha también tiene geografía. Cibao Norte registra 67.7% de hogares con internet desde la vivienda, mientras Enriquillo alcanza 39.4%. La distancia entre ambas regiones es de 28.3 puntos porcentuales. Ozama o Metropolitana llega a 62%, pero otras zonas quedan por debajo de la mitad, como Higuamo, con 46.7%; Yuma, con 44.2%; El Valle, con 41.7%; y Valdesia, con 40.6%.

También persiste la diferencia entre ciudad y campo. En la zona urbana, 60.2% de los hogares tiene internet desde la vivienda; en la rural, el porcentaje cae a 45.5%.

No significa que los hogares sin servicio residencial estén completamente desconectados. Muchos navegan con datos móviles, comparten señal o usan el teléfono como punto de acceso. Pero esa modalidad puede limitar estabilidad, velocidad, privacidad y uso simultáneo. Para una familia con varios hijos, una sola línea móvil no funciona igual que una conexión fija en el hogar.

La pregunta de fondo no es cuántos celulares inteligentes hay en República Dominicana. Esa cifra ya es alta. La pregunta es cuántos hogares tienen condiciones reales para convertir esa tecnología en educación, empleo, productividad y movilidad social.

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