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Fondos de inversión: la nueva columna del desarrollo económico

La industria de los fondos de inversión en República Dominicana ha experimentado una transformación notable en los últimos años, dejando de ser una herramienta exclusiva para un grupo reducido de inversionistas y consolidándose como uno de los motores más dinámicos del sistema financiero del país.

Este crecimiento se acompaña por un esfuerzo constante de profesionalización, cambios regulatorios y un trabajo sostenido de entidades como la Asociación Dominicana de Fondos de Inversión (Adosafi), que desde su creación promueve el conocimiento y la confianza en estos instrumentos.

Santiago Sicard, presidente de Adosafi, respondiendo a preguntas formuladas por elCaribe, afirma que los fondos de inversión ya constituyen un pilar fundamental del desarrollo económico y social dominicano, y que los recursos administrados por estas estructuras representan hoy alrededor del 5% del Producto Interno Bruto (PIB), con expectativas de duplicar esta proporción en los próximos años.

Según Sicard, el perfil del inversionista dominicano ha cambiado de manera significativa en los últimos dos años.

¿Quiénes participan en fondos de inversión?

Hoy destacan dos grupos principales. Por un lado, personas físicas y empresas que buscan rentabilizar su dinero y acceder a oportunidades que antes estaban reservadas para grandes capitales, y por otro, inversionistas institucionales que requieren eficiencia, diversificación y altos estándares de gestión.

“Los fondos de inversión atraen a todo tipo de perfiles, pero estos dos grupos han ganado protagonismo porque reconocen en los fondos un vehículo práctico y seguro para alcanzar metas financieras”, explica Sicard. Este fenómeno responde a un cambio cultural más amplio, en el que cada vez más dominicanos muestran interés por herramientas que les permitan planificar a largo plazo y protegerse frente a escenarios económicos inciertos.

Sin embargo, la expansión de los fondos enfrenta barreras importantes, especialmente en el ámbito de la educación financiera. Sicard señala que aunque la oferta de fondos es amplia y flexible, todavía existe un segmento significativo de la población que desconoce que puede empezar a participar con montos relativamente bajos.

“Tenemos retos en comunicación y educación financiera para que todos comprendan que los fondos no son exclusivos de grandes inversionistas. Están diseñados para que cualquiera, incluso con pequeñas sumas, pueda acceder a estrategias de inversión que, con constancia, permitan mejorar el futuro financiero”, apunta.

Para Adosafi, este desafío implica trabajar no solo con medios de comunicación y gremios empresariales, sino también con la academia y los propios ciudadanos, con el fin de que los fondos de inversión se perciban como herramientas accesibles y cotidianas, comparables a una cuenta de ahorro.

Regulaciones

La regulación ha acompañado de manera positiva el desarrollo del sector, aunque Sicard advierte que la normativa requiere revisión constante para mantenerse al ritmo de la industria. “El respaldo de las autoridades ha sido clave, pero es necesario revisar de forma recurrente la normativa para adecuar lo necesario y ofrecer cada vez más y mejores opciones”, señala.

Y destaca que en otros países los avances en autorregulación, la transparencia en la información, la autonomía en la toma de decisiones y la simplificación de procesos han impulsado de manera significativa el crecimiento de los fondos de inversión, y que la República Dominicana debe seguir aprendiendo de estas experiencias para fortalecer el sector.

La relación entre los fondos de inversión y la macroeconomía es directa, dice Santiago Sicard. Los recursos administrados por los fondos se destinan a actividades productivas que generan riqueza, empleo y bienestar, pero que requieren estabilidad económica, jurídica y expectativas macroeconómicas favorables.

“La política monetaria impacta a todo el sistema financiero, incluidos los fondos. En ciclos expansivos, con tasas de interés bajas, aumenta la liquidez, se valorizan los portafolios de renta fija y las rentabilidades suben. Cuando la dinámica económica es positiva, los fondos logran mejores resultados y mayores beneficios para los inversionistas”, apunta. Esta interacción entre economía y fondos a la que se refiere, crea un círculo virtuoso en el que los recursos canalizados impulsan tanto la economía real como la rentabilidad de quienes invierten.

Los fondos de inversión abiertos

Uno de los productos con mayor potencial de crecimiento en el país son los fondos de inversión abiertos, que a nivel mundial representan cerca del 70% de la industria, pero que en República Dominicana apenas alcanzan un 25%.

Sicard asegura que estos fondos deberán convertirse en el producto predilecto de los ahorradores, gracias a la facilidad que ofrecen para invertir y retirar recursos en cualquier momento con montos relativamente bajos. “Actualmente los fondos abiertos ofrecen un equilibrio atractivo entre riesgo bajo y rentabilidad interesante. Su alto nivel de liquidez y accesibilidad los hace ideales para que personas y empresas protejan su dinero de la inflación sin restricciones importantes sobre la disponibilidad de sus recursos”, comenta.

El potencial de crecimiento es enorme, y Sicard estima que con mayor educación financiera y comunicación, estos fondos podrían transformar de manera significativa el ahorro y la inversión en el país.

Además del ahorro individual, los fondos de inversión desempeñan un papel crucial en el financiamiento de proyectos de infraestructura. Su capacidad de reunir capital de múltiples inversionistas y administrarlo con transparencia y estándares de gobernanza les da ventaja frente a otros mecanismos de financiamiento. “Los fondos aportan capital, pero también flexibilidad, transparencia y estándares de gobernanza que son esenciales para proyectos que requieren grandes montos y plazos prolongados”, explica Sicard.

Desde su punto de vista y su conocimiento sobre el tema, en un país que avanza en carreteras, turismo y energía, esta fuente de financiamiento permite aliviar la presión sobre el presupuesto público y acelerar proyectos estratégicos para el desarrollo económico.

Entre lo eólico y lo solar

En el sector energético, los fondos dominicanos han tenido un impacto tangible, especialmente en proyectos de energía renovable. Se resaltan inversiones en parques solares y eólicos, que contribuyen a diversificar la matriz energética, generar energía limpia y ofrecer beneficios tanto a inversionistas como a las comunidades locales.

“Los resultados han sido muy positivos, y estos proyectos facilitan la transición del país hacia fuentes de energía más sostenibles”, comenta el presidente de Adosafi. En contraste, el sector tecnológico aún presenta desafíos, dado que los proyectos conllevan riesgos mayores y requieren evaluaciones cuidadosas antes de ser ofrecidos a los inversionistas, lo que limita por ahora la participación de fondos en este ámbito.

El interés de inversionistas internacionales por los fondos dominicanos es creciente, impulsado por el crecimiento económico del país y la experiencia que estos inversionistas tienen en otros mercados.

Simplificar procesos

Sin embargo, Sicard reconoce que la simplificación de procesos y documentación es necesaria para competir con otros destinos de inversión. “Sería deseable que los fondos que operan en el país puedan emitir dentro de programas previamente aprobados sin necesidad de autorizaciones adicionales, permitiendo aprovechar oportunidades de negocio con rapidez”, señala. Este tipo de ajustes regulatorios podría aumentar la atracción de capital extranjero y fortalecer la industria local.

Para ganarse la confianza del ciudadano común, Adosafi ha implementado campañas educativas que muestran que los fondos de inversión son de fácil acceso y de manejo sencillo. Sicard explica que las tareas complejas de gestión y monitoreo de inversiones quedan a cargo de administradores expertos, mientras que los inversionistas pueden participar de manera directa y segura.

“Invitamos a que nadie se quede fuera de las oportunidades que ofrecen los fondos de inversión. Es importante que antes de entregar cualquier suma, verifiquen que su dinero vaya a un fondo autorizado y supervisado por la Superintendencia del Mercado de Valores”, enfatiza.

El mensaje es claro: con montos pequeños y constancia, cualquier persona puede empezar a construir patrimonio a través de estos instrumentos.

Los fondos de inversión en el mercado de valores

Desde la creación de Adosafi, el mercado de valores dominicano ha cambiado notablemente. Sicard señala que los fondos de inversión y sus inversionistas han pasado de ser una novedad a convertirse en actores clave del desarrollo económico, financiando sectores productivos, generando empleo y democratizando el acceso a inversiones. “La contribución ha sido fabulosa. Hoy los fondos son un instrumento central de inversión y desarrollo en el país”, afirma.

La participación de las AFP también ha sido estratégica, aportando capital de largo plazo que permite financiar proyectos complejos, mejorar la transparencia y fortalecer la economía nacional. “Es crucial que este vínculo siga creciendo, porque asegura mejores pensiones a futuro y amplía la oferta de bienes y servicios presentes”, agrega Sicard.

La liquidez y la innovación son elementos esenciales para atraer nuevos inversionistas. Desde 2014, los fondos abiertos permiten invertir desde montos tan bajos como RD$10,000 y retirar el dinero cuando se necesite, ofreciendo flexibilidad y rentabilidad al mismo tiempo. Este tipo de innovación resulta especialmente atractivo para perfiles que valoran la disponibilidad rápida de sus recursos sin sacrificar ganancias, y representa un paso importante para fomentar la cultura de inversión masiva.

El análisis de experiencias internacionales de crisis financieras ha dejado lecciones valiosas. La conclusión principal es que la transparencia, la educación financiera y la explicación clara de los riesgos son fundamentales para proteger a los inversionistas y al sistema en general.

Santiago Sicard, en el abordaje del tema subraya que República Dominicana ha adoptado estas prácticas bajo la guía de la Superintendencia de Valores, lo que ha permitido fortalecer la confianza en el sector.

Se estima que el potencial de crecimiento de la industria es enorme,

Contexto regional

La digitalización, a través de aplicaciones y plataformas en línea, es vista como un acelerador clave para ampliar la base de clientes y facilitar la inclusión financiera. “La digitalización reduce costos, aumenta rentabilidad y fomenta la bancarización, pero requiere acompañamiento institucional y simplificación de procesos en organismos como la DGII”, explica Sicard.

En el contexto regional, República Dominicana ha captado atención por su desarrollo en fondos de inversión. En 2024, la Federación Iberoamericana de Fondos de Inversión (Fiafin) invitó a Adosafi a presentar la experiencia dominicana como un caso exitoso.

Sin embargo, los activos bajo administración equivalen apenas al 5% del PIB, mientras que el promedio regional supera el 10%. En términos de penetración poblacional, solo el 0.60% de los dominicanos participa, frente al 5.60% regional, lo que evidencia un amplio margen para la expansión y crecimiento del sector.

edades, sectores y monedas

Los jóvenes representan un segmento con gran potencial dentro de los fondos de inversión. Sicard detalla que utilizan los fondos abiertos para manejar liquidez y crear fondos de emergencia, mientras que los fondos cerrados les permiten alcanzar metas de mediano y largo plazo, como la compra de vivienda o la inversión en proyectos de desarrollo.

“Desde montos pequeños, los jóvenes pueden empezar a rentabilizar recursos y reducir riesgos, proyectando sus beneficios hacia el futuro y mejorando sus ingresos para la jubilación”, señala.

Los fondos especializados en sectores productivos como turismo, agroindustria y zonas francas han demostrado ser motores de desarrollo importantes. Fondos inmobiliarios y de desarrollo de sociedades han permitido que estos sectores obtengan financiamiento flexible y estratégico, impulsando proyectos que individualmente serían inaccesibles para muchos inversionistas.

En cuanto a la diversificación de moneda, alrededor del 40% de los recursos se encuentra en dólares y el 60% en pesos dominicanos, reflejando la importancia de protegerse frente a fluctuaciones económicas y aprovechar oportunidades en distintas divisas.

Santiago Sicard, presidente de la Asociación Dominicana de Fondos de Inversión.

La generación de los empleos y servicios

Uno de los aspectos más relevantes es que aproximadamente el 70% de los recursos de los fondos se destinan a sectores productivos que generan empleo, bienes y servicios para los dominicanos, mientras que solo un 30% se mantiene en instrumentos financieros. Esto demuestra que los fondos no solo benefician a los inversionistas, sino que contribuyen de manera tangible al crecimiento económico y al bienestar del país.

Sicard enfatiza que la gran oportunidad de los fondos radica en aprovechar la riqueza creada por los sectores productivos y canalizarla a través de inversiones colectivas que generan beneficios mutuos en un círculo virtuoso de desarrollo.

De cara al futuro, la visión de Adosafi es consolidar los fondos de inversión como el instrumento preferido de los dominicanos, ampliar la base de participantes, fortalecer la regulación, aprovechar la digitalización y garantizar que nadie se quede fuera de las oportunidades que ofrecen estos instrumentos.

“El reto es que todos puedan participar. Los fondos son un instrumento probado en el mundo y tienen todo para ser parte central del desarrollo dominicano”, concluye Sicard.

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