Especialistas advierten que el desorden fiscal es una de las principales causas de fracaso empresarial en RD

Por Narciso Acevedo
San Francisco de Macorís.-En el actual entorno empresarial dominicano, el éxito de un negocio no depende únicamente de su volumen de ventas, sino de su capacidad para mantener una estructura fiscal organizada y estratégica.
Según el Lic. Dilcio Gabín, muchas empresas enfrentan riesgos críticos debido al «desorden fiscal», un factor silencioso que compromete la sostenibilidad corporativa.
En el marco del webinar “Crece con Gabin”, los especialistas Jean Paul Franco y Pedro Rodríguez analizaron los errores más comunes frente a la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), señalando que el cumplimiento tributario es hoy una necesidad estratégica y no una opción.
Los «Deberes Formales»: El cimiento del crecimiento
Uno de los errores más frecuentes es subestimar los deberes formales. Aunque estos no implican un pago directo de impuestos, constituyen la base del control fiscal y la seguridad jurídica de la entidad.
Los pilares fundamentales destacados por los expertos incluyen:
Registro y Comprobantes: Inscripción correcta en el Registro Nacional de Contribuyentes (RNC) y la emisión de Comprobantes Fiscales (NCF).
Gestión Administrativa: Mantener una contabilidad organizada y la debida conservación de documentos.
Transparencia: Presentación oportuna de las declaraciones juradas.
El mito de la deducibilidad de gastos
La creencia de que cualquier egreso de la empresa reduce automáticamente la carga impositiva es uno de los errores más costosos.
El Código Tributario establece que solo son deducibles los gastos necesarios para generar ingresos, siempre que estén documentados y vinculados a la actividad del negocio.
Una mala clasificación impacta directamente en la liquidez y limita la competitividad de la empresa al pagar más impuestos de los debidos.
Planificación del Patrimonio Inmobiliario (IPI)
Respecto al Impuesto al Patrimonio Inmobiliario (IPI), se recordó que existe un tope exento de RD$10,695,494, gravando únicamente el excedente de dicho monto.
Los especialistas enfatizaron que el reto para el empresario no es el impuesto en sí, sino la falta de planificación previa para gestionarlo adecuadamente.
Conclusión estratégica
»No siempre gana el que más vende, sino el que mejor se organiza», concluyó Gabín, instando a ver el cumplimiento fiscal como una herramienta de crecimiento y no como una carga.



