»El papel no detiene balas»: Dr. Jorge Ronaldo Díaz advierte sobre las «ficciones jurídicas» en la violencia de género

Por Narciso Acevedo
Santo Domingo.-En un análisis crítico que desafía el discurso oficial actual, el destacado abogado Dr. Jorge Ronaldo Díaz González manifestó la peligrosa brecha entre la protección legal teórica y la vulnerabilidad real que enfrentan las mujeres víctimas de violencia. Bajo la premisa de que «el papel no detiene balas», el jurista hace un llamado a sustituir la «pedagogía sentimental» por una estrategia de supervivencia basada en la lucidez y la verdad.
La ilusión del «papel timbrado»
Para el Dr. Díaz, una de las grandes hipocresías contemporáneas es enseñar a las mujeres que tienen derechos, sin advertirles que ejercerlos ante hombres controladores o «emocionalmente desquiciados» puede ser el momento de mayor riesgo para sus vidas.
El profesional aclara que, si bien las herramientas legales son útiles, es una «irresponsabilidad» y una «crueldad política» convertirlas en símbolos mágicos de seguridad.
»El papel no detiene cuchillos. El papel no para balas. El papel no sustituye una casa segura… ni hace que la policía llegue a tiempo».
Contra la demagogia y el paternalismo
El Dr. Díaz González rechaza frontalmente la infantilización de la mujer en el debate público.
Sostiene que dignificarla no consiste en hablarle como a una menor de edad, sino en decirle la «verdad entera»: que existen hombres que no aceptan una negativa y que viven la libertad femenina como una herida narcisista.
El jurista identifica dos vicios que impiden una prevención real:
La demagogia: Consiste en prometer protección donde no existe protección suficiente.
El paternalismo: Consiste en tratar a la mujer como si fuera una criatura incapaz de medir riesgos por sí misma.
Hacia una prevención con estrategia.
Lejos de culpar a la víctima, el Dr. Díaz propone que las políticas públicas enseñen prudencia y supervivencia. Argumenta que reconocer que una persona pudo haber subestimado un peligro no exonera al criminal, sino que vuelve el análisis más útil y menos infantil.
En su propuesta, el abogado sugiere que la ruptura con un agresor debe verse como una «operación de alto riesgo» que requiere:
Identificar patrones de control y perfiles peligrosos.
No anunciar decisiones sensibles sin apoyo previo.
Preparar redes de auxilio, dinero, pruebas y refugio real.
Un llamado a la honestidad judicial
Finalmente, el profesional insta a los tribunales y a la sociedad a analizar los conflictos con «menos catecismo y más honestidad», admitiendo que existen relaciones con conductas tóxicas recíprocas que la corrección política suele callar.
»La autonomía necesita lucidez, la libertad necesita estrategia y la dignidad también exige aprender a sobrevivir», concluye el Dr. Díaz, advirtiendo que una sociedad que solo enseña derechos, pero ignora el peligro, termina abandonando a las mujeres en su momento de mayor necesidad.



