Deporte

El béisbol en Japón

TONY PIÑA CAMPORA

La victoria alcanzada por la representación japonesa en el pasado Clásico de Béisbol disparó el entusiasmo de Shohei Ohtani, el más importante jugador de esa nación, expresando que Japón era la verdadera segunda fuerza en este deporte, en clara alusión a la pedante actitud que asumieron muchos sectores dominicanos en víspera del evento. Dado el momento, había que concederle razón al arrebato, pero apagadas las emociones, vale analizar la expresión.

Comparar el béisbol japonés con el dominicano no se puede hacer de una manera común. Japón es una potencia económica mundial con una tradición y un desarrollo milenario. El béisbol le llegó en 1872 de la mano de Horace Wilson, norteamericano, pedagogo contratado para mejorar el sistema educativo del país, que se percató de las pobres condiciones físicas de los estudiantes. Seis años después un ingeniero japonés, Hiroshi Hiraoka, fundó el primer equipo formal. El virus se propagó y ya en 1890 se incorporaron regiones importantes.

No obstante, es en 1936 que se organizan las primeras ligas profesionales y las actuales llegan en 1950, cinco años después de finalizar la II Guerra Mundial en la que fueron derrotados, destacándose por ser la única nación que ha sufrido un ataque nuclear en la historia bélica del planeta.

 Es en 1964 que llega el primer japonés a grandes ligas, el lanzador Masanori Murakami con los Gigantes. Su paso por allí fue traumático y provocó un agrio conflicto que posteriormente, luego de varios enfrentamientos por interpretaciones contractuales, condujo a que se firmara el acuerdo que permite que japoneses incursionen en Estados Unidos, pero no es hasta 1995 que otro jugador nacido en Japón alcanza las ligas mayores cuando los Dodgers adquieren a Hideo Nomo. Desde entonces han abundado japoneses en liga mayor, aunque hasta ahora el único con grado para ser elevado al Salón de la Fama es Ichiro Suzuki.

Tomando como parámetro que los mejores peloteros actúan en las grandes ligas, que en ellas los dominicanos tienen una posición privilegiada y los occidentales que participan en los circuitos japoneses, con actuaciones sobresalientes, son relegados del béisbol americano, cabe afirmar que al pelotero japonés le falta crecimiento para igualarse al dominicano.

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