Demandas a solución problemas mantiene gobierno a defensiva

El gobierno ha enfrentado un desbordamiento de los problemas básicos desde el inicio del año que lo mantiene a la defensiva, desde la caída de las proyecciones del crecimiento económico que pasó del 5% a menos de 3%, crisis en el servicio eléctrico, reclamos por obras y retrasos en las construcciones hasta escándalos de corrupción y rechazo a los excesos policiales por supuestas ejecuciones.
En síntesis, el gobierno enfrenta desafíos en su imagen por demandas y solución a problemas a los que no ha podido dar respuestas satisfactorias.
Sin embargo, la administración del presidente Luis Abinader introdujo cambios relevantes en agosto pasado, como la designación de un nuevo ministro de Hacienda y un cambio en el rumbo en la inversión pública en el presupuesto reformulado que aumenta en un 20% la inversión en gasto de capital para este año, lo que manda una señal de que el gobierno tiene conciencia de que debe enderezar el rumbo de su segundo mandato, para la que todavía tiene suficiente tiempo.
El gobierno tiene puntos positivos como la política migratoria que incluyó un diálogo con los expresidentes, Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía, así como en Turismo, política social y las agencias de recaudación Aduanas e Impuestos Internos.
A pesar de eso, el tiempo, hasta ahora, no ha sido un aliado del gobierno, que ha recibido críticas por intentar responsabilizar a administraciones pasadas de los problemas del país y en temas en los que lleva ventaja como la lucha contra la corrupción y la impunidad, ha quedado mal parado por los escándalos de dolo.
Incluso, la convocatoria en curso del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) con mayoría del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha causado ruidos sobre la narrativa de independencia partidista de las altas cortes porque el voto calificado del presidente inclinó la balanza para que ninguno de tres jueces evaluados permanezca en la Suprema a pesar del buen desempeño.
Un reto adicional y no menos relevante para Abinader lidiar con los desafíos de poco menos de tres años de gestión, es el propio partido de gobierno que a partir del próximo año entrará de lleno en la lucha por la candidatura presidencial, ante la imposibilidad de que Abinader se presente de nuevo como candidato.
Tropiezos en economía y servicios
El gobierno inició el 2025 con una expectativa de que la economía crecería un 5% en el 2025, sin embargo, las proyecciones del crecimiento han bajado y según los economistas quedará por debajo del 3%. Aunque el gobierno dice que tiene el control de la tasa de cambio como lo había proyectado, el tema ha mantenido nervioso el mercado cambiario por las subidas de golpe que han obligado al Banco Central a tomar medidas extraordinarias para controlar la subida del dólar.
En el mismo tema económico, las cifras del Banco Central sobre la inflación, son positivas porque se ha mantenido dentro del rango meta de más o menos 4%, pero en los hechos, la gente tiene problemas con poder adquisitivo. Incluso, el propio presidente Abinader lo reconoció en unas declaraciones en La Semanal, en julio de este año, al admitir que la gente siente la desaceleración de la economía. Una prueba irrefutable de la inactividad económica es la caída del sector de la construcción que en el primer trimestre del año cayó un 7.2% con relación al 2024.
El gobierno ha adoptado una serie de medidas para reactivar la economía desde aumentar el gasto de capital en presupuesto reformulado, hasta la inyección de recursos por parte del Banco Central unos 81 mil millones en lo que va de año.
Los préstamos que toma el gobierno han sido un tema de crítica recurrente por parte de la oposición, y el propio presidente Abinader le respondió desde La Semanal con el argumento de que el 80% de los empréstitos son para pagar deudas viejas. Sin embargo, el gobierno perdió el debate en la opinión pública con respuestas de varios economistas del PLD y la FP, pero especialmente por argumentos que contradicen la versión oficial de economistas como Andy Dauhajre.
La crisis del servicio eléctrico es uno de los problemas que más ha afectado al gobierno por las quejas permanentes de por la larga tanda de apagones a lo que se suma la alta facturación. En la respuesta a esa demanda, el gobierno ha tenido tropiezos, y lo último que prometió es que al final de año y principio de 2026, habrá estabilidad en el suministro por la entrada de 612 megavatios.
Un problema que ha requerido especial relevancia a la gestión de Abinader es la inseguridad. El gobernante ha impulsado mejores condiciones para los agentes policiales hasta emprender una reforma policial integral, sin embargo, la inseguridad sigue como uno de los problemas que más preocupa a la población. Ahora se agrava por la muerte de civiles a manos de agentes policiales en supuestos intercambios de disparos, lo que se percibe como una política de Estado. El tema hizo crisis por la ejecución de cinco hombres en la Barranquita en Santiago, el pasado 11 de septiembre.
Los casos de corrupción impactan imagen gestión
En lo poco más de cinco años de gestión que lleva el PRM, varios casos de corrupción han sacudido la administración pública, con un impacto particularmente sensible en la imagen del gobierno y el propio partido de gobierno, debido a que es el punto fuerte y la principal apuesta de campaña electoral. Solo este año, el presidente Abinader ha removido varios funcionarios de sus cargos por casos de denuncia de supuesta corrupción. Los más recientes son el del Seguro Nacional de Salud (Senasa) y la Dirección Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie), aunque de este último caso no se conocen mayores detalles, la Dirección de Compras y Contrataciones Públicas suspendió varias adjudicaciones para suplir material escolar. El presidente Abinader se ha desligado de los funcionarios señalados en la comisión de corrupción y ha reiterado que en su administración tiene amigos, pero no socios.


