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Coopenor resalta las virtudes de su fundador Ing. Salomón Rizek Llabally la siembra de un hombre que convirtió el trabajo en legado para San Francisco de Macorís y el Nordeste

Por Narciso Acevedo

San Francisco de Macorís.- La Catedral Santa Ana se convirtió en escenario de recuerdos, gratitud y profundas emociones durante el novenario celebrado en memoria del ingeniero Salomón Rizek Llabaly, un hombre cuya vida quedó sembrada en el desarrollo agrícola, empresarial y humano de la región Nordeste.

La celebración eucarística contó con la presencia de todos sus hijos, nietos y numerosos amigos de la familia Rizek, quienes se unieron en oración para honrar la memoria de quien fuera considerado un ejemplo de trabajo, humildad y compromiso social.

Familiares, empresarios, productores agropecuarios, dirigentes cooperativistas, autoridades académicas y representantes de diversos sectores sociales coincidieron en definir a don Salomón como un símbolo de unidad, visión y servicio a favor del desarrollo de San Francisco de Macorís y toda la región Nordeste.

Más que despedir a un empresario exitoso, la comunidad rindió homenaje a un hombre que hizo de la tierra su misión de vida y del servicio a los demás su mayor patrimonio.

Un constructor del desarrollo regional

Las palabras pronunciadas durante la ceremonia reflejaron la magnitud del legado dejado por el fundador de Cooperativa Agropecuaria del Nordeste (COOPENOR), institución concebida bajo su liderazgo como una herramienta estratégica para fortalecer el sector agropecuario nacional.

En representación del Consejo de Administración de COOPENOR habló el doctor Francisco Israel Brito Rodríguez, quien destacó que la cooperativa nació como una visión transformadora orientada a impulsar la unión de los productores del Nordeste.

Recordó que, gracias a esa iniciativa, COOPENOR logró consolidarse como una de las instituciones más importantes del país en la producción de alimentos balanceados para animales y en el fortalecimiento del sector ganadero nacional.

“Don Salomón no solo creó instituciones; sembró esperanza, dignidad y confianza en el hombre del campo”, expresó Brito Rodríguez.

También resaltó el papel determinante de Rizek en el establecimiento de la Compañía Dominicana de Alimentos Lácteos (CODAI) en 1971, considerada una de las iniciativas de mayor impacto para la economía agropecuaria regional.

El hombre que nunca se desligó del campo

Uno de los momentos más emotivos de la celebra ración eucariótica fue el testimonio ofrecido por su nieto, David Schulze Rizek, quien describió a su abuelo como una figura paterna cercana y profundamente amorosa.

Relató cómo, incluso en la etapa final de su vida, don Salomón insistía en visitar cada semana su finca en San Francisco de Macorís para observar sus siembras, supervisar sus proyectos agrícolas y mantenerse en contacto con el campo que tanto amó.

“No había nada que lo detuviera de volver a su finca. Aunque ya se le dificultaba caminar, recorría la propiedad desde su jeepeta, observando sus vacas, sus caobas y pensando siempre en nuevos proyectos”, recordó emocionado.

David destacó además que su abuelo encontraba felicidad en compartir con la familia, conversar en su oficina y recibir amigos, convirtiendo esos espacios en verdaderos centros de unión familiar.

Un legado cimentado en valores

Durante la homilía, el reverendo padre Isaac García de la Cruz quien además es el Rector de la Universidad Católica Nordestana destacó la dimensión humana y espiritual de don Salomón, a quien definió como un hombre íntegro, trabajador incansable y profundamente creyente.

Recordó que en 2016 la Universidad Católica Nordestana (UCNE) lo exaltó en la Galería de los Valores por representar el trabajo y la responsabilidad como principios de vida.

Asimismo, resaltó su participación en la fundación de importantes instituciones para el desarrollo de San Francisco de Macorís, entre ellas la Asociación Duarte, COOPENOR y la Asociación de Ganaderos.

“Su objetivo nunca fue el beneficio personal. Siempre pensó en el bienestar colectivo y en dejar proyectos que trascendieran su propia existencia”, expresó el sacerdote.

La donación silenciosa para un hospital

Uno de los aspectos más impactantes revelados durante la ceremonia fue su aporte para la construcción del nuevo Hospital Regional Doctor Ángel María Gatón.

El sacerdote Isaac García de la Cruz recordó que una parte importante de los terrenos donde se levanta el centro hospitalario fue donada por don Salomón, quien además vendió otras áreas por debajo de su valor real para facilitar la obra.

“Cuando se le explicó que allí se construiría un hospital para atender a las personas más vulnerables de la región Nordeste, su única respuesta fue: ‘Midan la tierra que necesiten’”, narró el religioso.

La afirmación provocó visibles muestras de emoción entre los presentes, quienes valoraron el desprendimiento y la sensibilidad humana del empresario francomacorisano.

La herencia que permanece

Más allá de sus logros empresariales, quienes participaron en el novenario coincidieron en que el mayor legado de Salomón Rizek Llabaly fue su capacidad de unir a las personas, trabajar con humildad y servir sin buscar reconocimiento.

Su vida quedó marcada por la defensa del productor nacional, el impulso al desarrollo agropecuario, la creación de oportunidades y la promoción de sólidos valores familiares.

En la catedral estuvieron sus hijos: María Esperanza, Mireya y Juan Manuel, Carmen Virginia y Wally, Salomón y Bárbara, Raúl e Ivonne, y Josefina; sus nietos y biznietos; sus hermanos: Tifita, Lidia, Ela, José Nazario y Mercedita; y demás familiares

Su hijo Raúl pronunció las palabras de agradecimiento a todas las personas e intituciojes frete a la hora de dolor por la desaparición de su padre físicamente le ha tocado vivir.

Queremos en nombre de nuestras familias expresarles las mas infinita gracias a cada uno de ustedes aquí presentes por la solidaridad que hoy nos han dispensado, estaremos eternamente agradecidos’’ expreso Raúl Rizek.

‘’Gracias, querido padre por tu legado de humildad, audacia y amor por la vida y la familia’’

San Francisco de Macorís despidió a uno de sus hijos más distinguidos, pero también reafirmó que la obra y el ejemplo de don Salomón seguirán presentes en cada proyecto agrícola, en cada institución que ayudó a fundar y en cada familia que recibió apoyo de su generosidad.

“Descansa en paz, querido Salomón, porque tu vida fue semilla de unidad, amor y donación”, expresó el sacerdote al concluir la ceremonia.

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