Al dueño de la flotilla le viraron la tortilla

Federico Pinales
Un señor Faraón con ínfula de León y su estilo de bufón, al Caribe le ha puesto tanta presión, que sin ser esa su intención, ha provocado una sorpresiva sublevación de presidentes latinoamericanos, que hoy se abrazan como hermanos y marchan juntos de las manos, para que no los sigan tratando como inútiles enanos.
Con una fábula ingeniosa, escondiendo intenciones mañosas, empezó una escalada escabrosa y puso a el Caribe en situaciones sumamente peligrosas.
Alrededor de Venezuela y Colombia desplegó una temible flotilla, pero Maduro y Petro, con el apoyo de China y Rusia, le viraron la tortilla.
Con su arrogancia y tozudez, intentó jugar ajedrez, pero lamentablemente las cosas le salieron al revés. Porque le dio a Rusia la excusa de instalarse en el Caribe otra vez.
Con su soberbia ilimitada y una arrogancia infinita, entendió que América Latina a él le quedaba chiquita y que podría aplastarla como a una «cucarachita», si no obedecía a los rugidos del León, ignorando que esta ahora está protegida por las garras del Oso y el Dragón, con submarinos nucleares, misiles hipersónicos, defensas aéreas y aviones de combates dispuestos a repeler cualquier imprudente ataque.
En el año 1962 Rusia solo contaba con Cuba, como base de apoyo; pero ahora al «Faraón» se le puede armar un gran rollo, porque por querer exhibirse como el invencible Rey del universo, ahora el Sur se le ha tornado inverso.



